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siquiera unas jergas viejas.
861
Dende la alba hasta la noche,
en el campo me tenía;
cordero que se moría
-mil veces me sucedió-
los caranchos lo comían,
pero lo pagaba yo.
862
De trato tan rigoroso
muy pronto me acobardé;
el bonete me apreté
buscando los mejores fines,
y con unos volantines
me fuí para Santa Fé.
863
El pruebista principal
a enseñarme me tomó,
y ya iba aprendiendo yo
a bailar en la maroma,
mas me hicieron una broma
y aquello me indijustó.
864
Una vez que iba bailando,
porque estaba el calzón roto,
armaron tanto alboroto
que me hicieron perder pie;
de la cuerda me largué
y casi me descogotó.
865
Ansí me encontre de nuevo
sin saber dónde meterme,
y ya pensaba volverme
cuando, por fortuna mía,
me salieron unas tías
que quisieron recogerme.
866
Con aquella parentela,
para mí desconocida,
me acomodé ya en seguida,
y eran muy buenas señoras;
pero las más rezadoras
que he visto en toda mi vida.
867
Con el toque de oración
ya principiaba el rosario;
noche a noche un calendario
tenían ellas que decir,
y a rezar solían venir
muchas de aquel vecindario.
868
Lo que allí me aconteció
siempre lo he de recordar,
pues me empiezo a equivocar
y a cada paso refalo,
como si me entrara el Malo
cuanto me hincaba a rezar.
869
Era como tentación
lo que yo esperimenté,
y jamas olvidaré
cuanto tuve que sufrir,
porque no podia decir
"Artículos de la fe".
870
Tenía al lao una mulata
que era nativa de allí;
se hincaba cerca de mí
como el ángel de la guarda;
¡pícara!, Y era la parda
la que me tentaba ansí.
871
"Rezá", me dijo mi tía,
"Artículos de la fe".
Quise hablar y me atoré;
la dificultá me aflige;
miré a la parda, y ya dije:
"Artículos de Santa fé".
872
Me acomodó el coscorrón
que estaba viendo venir,
yo me quise corregir,
a la mulata miré
y otra vez volví a decir:
"Artículos de Santa fé".
873
Sin dificultá ninguna
rezaba todito el día,
y a la noche no podía
ni con un trabajo inmenso;
es por eso que yo pienso
que alguno me tentaría.
874
Una noche de tormenta
vi a la parda y me entró chucho;
los ojos -me asusté mucho-
eran como refocilo:
al nombrar a San Camilo,
le dije San Camilucho.
875
Esta me da con el pie,
aquella otra con el codo:
¡ah, viejas, por ese modo,
aunque de corazón tierno,
yo las mandaba al infierno
con oraciones y todo!
876
Otra vez, que como siempre
la parda me perseguía,
cuando yo acordé, mis tías
me habían sacao un mechón
al pedir la estirpación
de todas las herejías.
877
Aquella parda maldita
me tenía medio afligido,
y ansí; me había sucedido
que, al decir "Estirpación",
le acomodé "Entripación"
y me cayeron sin ruido.
878
El recuerdo y el dolor
me duraron muchos días;
soñe con las herejías
que andaban por estirpar
y pedía siempre al rezar
la estirpación de mis tías.
879
Y dale siempre rosarios,
noche a noche sin cesar;
dale siempre barajar
salves, trisagios y credos;
me aburrí de esos enriedos
y al fin me mandé mudar.
XXII
880
Anduve como pelota,
y más pobre que una rata:
cuando empecé a ganar plata
se armó no sé que barullo:
yo dije: a tu tierra, grullo,
aunque sea con una pata.
881
Eran duros y bastantes
los años que allá pasaron;
con lo que ellos me enseñaron
formaba mi capital;
cuanto vine, me enrolaron
en la Guardia Nacional.
882
Me habia ejercitao al naipe,
el juego era mi carrera;
hice alianza verdadera
y arreglé una trapisonda
con el dueño de una fonda
que entraba en la peladera.
883
Me ocupaba con esmero
en floriar una baraja;
el la guardaba en la caja
en paquetes, como nueva;
y la media arroba lleva
quien conoce la ventaja.
884
Comete un error inmenso
quien de la suerte presuma;
otro mas hábil lo fuma,
en un dos por tres lo pela,
y lo larga que no vuela,
porque le falta una pluma.
885
Con un socio que lo entiende
se arman partidas muy güenas;
queda allí la plata ajena,
quedan prendas y botones:
siempre cain a esas riuniones
zonzos con las manos llenas.
886
Hay muchas trampas legales,
recursos del jugador;
no cualquiera es sabedor
a lo que un naipe se presta:
con una cincha bien puesta
se la pega uno al mejor.
887
Deja a veces ver la boca,
haciendo el que se descuida;
juega el otro hasta la vida
y es siguro que se ensarta,
porque uno muestra una carta
y tiene otra prevenida.
888
Al monte, las precauciones
no han de olvidarse jamás;
debe afirmarse además
los dedos para el trabajo,
y buscar asiento bajo
que le dé la luz de atrás.
889
Pa tallar, tome la luz;
dé la sombra al alversario;
acomódese al contrario
en todo juego cartiao:
tener ojo ejercitao
es siempre muy necesario.
890
El contrario abre los suyos,
pero nada ve el que es ciego:
dandole soga, muy luego
se deja pescar el tonto;
todo chapetón cre pronto
que sabe mucho en el juego.
891
Hay hombres muy inocentes
y que a las carpetas van;
cuando azariados están
-les pasa infinitas veces-
pierden en puertas y en treses,
y dándoles mamarán.
892
El que no sabe no gana
aunque ruegue a Santa Rita;
en la carpeta a un mulita
se le conoce al sentarse,
y conmigo era matarse:
no podían ni a la manchita.
893
En el nueve y otros juegos
llevo ventaja y no poca,
y siempre que dar me toca
el mal no tiene remedio,
porque sé sacar del medio
y sentar la de la boca.
894
En el truco, al más pintao
solía ponerlo en apuro;
cuando aventajar procuro,
sé tener, como fajadas,
tiro a tiro el as de espadas,
o flor, o envite siguro.
895
Yo sé defender mi plata
y lo hago como el primero:
el que ha de jugar dinero
preciso es que no se atonte;
si se armaba una de monte,
tomaba parte el fondero.
896
Un pastel, como un paquete,
se llevarlo con limpieza;
dende quc a salir empiezan
no hay carta que no recuerde;
sé cuál se gana o se pierde
en cuanto cain en la mesa.
897
También por estas jugadas
suele uno verse en aprietos;
mas yo no me comprometo
porque sé hacerlo con arte,
y aunque les corra el descarte
no se descubre el secreto.
898
Si me llamaban al dao,
nunca me solía faltar
un cargado que largar,
un cruzao para el mas vivo,
y hasta atracarles un chivo
sin dejarlos maliciar.
899
Cargaba bien una taba,
porque la sé manejar;
no era manco en el billar,
y por fin de lo que esplico,
digo que hasta con pichicos
era capaz de jugar.
900
Es un vicio de mal fin
el de jugar, no lo niego;
todo el que vive del juego
anda a la pesca de un bobo,
y es sabido que es un robo
ponerse a jugarle a un ciego.
901
Y esto digo claramente
porque he dejao de jugar;
y le puedo asigurar,
como que fuí del oficio:
más cuesta aprender un vicio
que aprender a trabajar.
XXIII
902
Un nápoles mercachifle
que andaba con un arpista,
cayó también en la lista
sin dificultá ninguna:
lo agarré a la treinta y una
y le daba bola vista.
903
Se vino haciendo el chiquito,
por sacarme esa ventaja;
en el pantano se encaja,
aunque robo se le hacía;
lo cegó santa lucía
y desocupó las cajas.
904
¡Lo hubieran visto afligido
llorar por las chucherías!
"Me gañao con picardía",
decía el gringo y lagrimiaba,
mientras yo en un poncho alzaba
todita su mercheria.
905
Quedó allí aliviao del peso
sollozando sin consuelo;
había caido en el anzuelo,
tal vez porque era domingo,
y esa calidá de gringo
no tiene Santo en el cielo.
906
Pero poco aproveché
de fatura tan lucida;
el diablo no se descuida,
y a mí me seguía la pista
un ñato muy enredista
que era Oficial de partida.
907
Se me presentó a esigir
la multa en que había incurrido,
que el juego estaba prohibido,
qus iba a llevarme al cuartel
tuve que partir con él
todo lo que había alquirido.
908
Empecé a tomarlo entre ojos
por esa albitrariedá;
yo había ganao, es verdá,
con recursos, eso sí;
pero el me ganaba a mí
fundao en su autoridá.
909
Decían que por un delito
mucho tiempo anduvo mal;
un amigo servicial
lo compuso con el Juez,
y poco tiempo después
lo pusieron de Oficial.
910
En recorrer el partido
continuamente se empleaba;
ningún malevo agarraba,
pero traia en un carguero
gallinas, pavos, corderos
que por ahi recoletaba.
911
No se debía permitir
el abuso a tal estremo.
Mes a mes hacía lo mesmo,
y ansí decía el vecindario:
"Este ñato perdulario
ha resucitao el diezmo."
912
La echaba de guitarrero
y hasta de concertador:
sentao en el mostrador
lo hallé una noche cantando
y le dije: "Co...mo...quiando
con ganas de oir un cantor."
913
Me echó el ñato una mirada
que me quiso devorar,
mas no dejó de cantar
y se hizo el desentendido;
pero ya había conocido
que no lo podía pasar.
914
Una tarde que me hallaba
de visita... vino el ñato,
y para darle un mal rato
dije juerte: "na...to...ribia,
no cebe con la agua tibia",
y me la entendió el mulato.
915
Era todo en el juzgao,
y como que se achocó,
ahi no más me contestó:
"Cuanto el caso se presiente
te he de hacer tomar caliente,
y has de saber quién soy yo."
916
Por causa de una mujer
se enredó más la cuestión;
le tenía el ñato afición;
ella era mujer de ley,
moza con cuerpo de güey,
muy blanda de corazón.
917
La hallé una vez de amasijo;
estaba hecha un embeleso,
y le dije: "Me intereso
en aliviar sus quehaceres,
y ansí, señora, si quiere
yo le arrimaré los güesos."
918
Estaba el ñato presente
sentado como de adorno;
por evitar un trastorno
ella, al ver que se dijusta,
me contestó: "Si usté gusta,
arrímelos junto al horno."
919
Ahi se enredó la madeja
y su enemistá conmigo;
se declaró mi enemigo,
y, por aquel cumplimiento,
ya sólo buscó el momento
de hacerme dar un castigo.
920
Yo vía que aquel maldito
me miraba con rencor,
buscando el caso mejor
de poderme echar el pial;
y no vive más el lial
que lo que quiere el traidor.
921
No hay matrero que no caiga,
ni arisco que no se amanse;
ansí, yo, dende aquel lance,
no salía de algún rincón,
tirao como el San Ramón
después que se pasa el trance.
XXIV
922
Me le escapé con trabajo
en diversas ocasiones;
era de los adulones;
me puso mal con el Juez;
hasta que al fin una vez
me agarró en las eleciones.
923
Ricuerdo que esa ocasión
andaban listas diversas;
las opiniones dispersas
no se podían arreglar:
decían que el Juez, por triunfar,
hacía cosas muy perversas.
924
Cuando si riunió la gente
vino a proclamarla el ñato,
diciendo con aparato
"Que todo andaría mal,
si pretendía cada cual
votar por un candilato."
925
Y quiso al punto quitarme
la lista que yo llevé,
mas yo se la mesquiné,
y ya me gritó: "¡anarquista!
Has de votar por la lista
que ha mandao el Comiqué."
926
Me dió verguenza de verme
tratado de esa manera;
y como si uno se altera
ya no es fácil que se ablande,
le dije: "Mande el que mande,
yo he de votar por quien quiera."
927
"En las carpetas de juego
y en la mesa eletoral,
a todo hombre soy igual,
respeto al que me respeta,
pero el naipe y la boleta
naides me lo ha de tocar."
928
Ahi no más ya me cayó
a sable la polecía;
aunque era una picardía
me decidí a soportar,
y no los quise peliar
por no perderme ese día.
929
Atravesao me agarró
y se aprovechó aquel ñato;
dende que sufrí ese trato
no dentro donde no quepo;
fi a jinetiar en el cepo
por cuestión de candilatos.
930
Injusticia tan notoria
no la soporté de flojo;
una venda de mis ojos
vino el suceso a voltiar:
vi que teníamos que andar
como perro con tramojo.
931
Dende equellas eleciones
se siguió el batiburrillo;
aquél se volvió un ovillo
del que no había ni noticia,
¡es señora la justicia...
Y anda en ancas del mas pillo!
XXV
932
Después de muy pocos días,
tal vez por no dar espera
y que alguno no se juera,
hicieron citar la gente,
pa riunir un contingente
y mandar a la frontera.
933
Se puso arisco el gauchaje:
la gente está acobardada;
salió la partida armada
y trujo como perdices
unos cuantos infelices
que entraron en la voltiada.
934
Decía el ñato con soberbia:
"¡Esta es una gente indina!
Yo los rodié a la sordina:
no pudieron escapar;
y llevaba orden de arriar
todito lo que camina."
935
Cuando vino el Comendante
dijeron: "¡Dios nos asista!"
Llegó les clavó la vista
(yo estaba haciendome el zonzo);
le echó a cada uno un responso
y ya lo plantó en la lista.
936
"¡Cuadráte!", Le dijo a un negro.
"Te estás haciendo el chiquito,
cuando sos el más maldito
que se encuentra en todo el pago.
Un servicio es el que te hago,
y por eso te remito."
A OTRO
937
"Vos no cuidás tu familia
ni le das los menesteres;
visitás otras mujeres,
y es preciso, calavera,
que aprendás en la frontera
a cumplir con tus deberes."
A OTRO
938
"Vos también sos trabajoso;
cuando es preciso votar
hay que mandarte llamar
y siempre andás medio alzao;
sos un desubordinao,
y yo te voy a filiar."
A OTRO
939
"¿cuánto tiempo hace que vos
andás en este partido?
¿Cuantas veces has venido
a la citación del juez?
No te he visto ni una vez:
has de ser algún perdido."
A OTRO
940
"Este es otro barullero
que pasa en la pulpería
predicando noche y día
y anarquizando a la gente:
irás en el contingente
por tamaña picardía."
A OTRO
941
"Dende la anterior remesa
vos andás medio perdido;
la autoridá no ha podido
jamás hacerte votar:
cuando te mandan llamar
te pasás a otro partido."
A OTRO
942
"Vos siempre andas de florcita:
no tenés renta ni oficio;
no has hecho ningún servicio;
no has votado ni una vez.
¡Marchá!... Para que dejés
de andar haciendo perjuicio."
A OTRO
943
"Dame vos tu papeleta:
yo te la voy a tener.
Esta queda en mi poder;
despúes la recogerás,
y ansí, si te resertás,
todos te puedan prender."
A OTRO
944
"Vos, porque sos ecetuao,
ya te querés sulevar;
no vinistes a votar
cuando hubieron eleciones;
no te valdrán ececiones:
¡yo te voy a enderezar!"
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