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Los Amantes de Teruel Drama en cuatro actos en verso y prosa
Author Language Character Set
Hartzenbusch, Juan Eugenio Spanish ISO-8859-1


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contando su falso fin.
ISABEL.    ¡Ella!

ADEL.           Con una gavilla
de bandidos, a Marsilla                                195
detuvo, ya en el confín
de Teruel, donde veloces
corriendo en tropel armado,
le hallamos a un tronco atado,
socorro pidiendo a voces.                              200

ISABEL.    Calla, moro: no más.

ADEL.                         Pasa
más, y es bien que te aperciba.
--La Sultana fugitiva
se ha refugiado en tu casa:
en ésta.

ISABEL.           ¡Aquí mi rival!                                 205

ADEL.      Tu esposo la libertó.

ISABEL.    ¡Ella donde habito yo!

ADEL.      Guárdate de su puñal.
Por celos allá en Valencia
matar a Marsilla quiso.                                210

ISABEL.    A tiempo llega el aviso.

ADEL.      Confirma tú la sentencia
que justo lanzó el Amir.
Por esa mujer malvada
para siempre separada                                  215
de Marsilla has de vivir.
Ella te arrastra al odioso
tálamo de don Rodrigo.
Envíala tú conmigo
al que le apresta su esposo,                           220
pena digna del ultraje
que siente.

ISABEL.                Sí, moro; salga
pronto de aquí, no le valga
el fuero del hospedaje.
Como perseguida fiera                                  225
entró en mi casa: pues bien,
al cazador se la den,
que la mate donde quiera.
Mostrarse de pecho blando
con ella, fuera rayar                                  230
en loca: voy a mandar
que la traigan arrastrando.
Sean de mi furia jueces
cuantas pierdan lo que pierdo.
¡Jesús! Cuando yo recuerdo                             235
que hoy pude... ¡Jesús mil veces!
No le ha de valer el llanto,
ni el ser mujer, ni ser bella,
ni reina. ¡Si soy por ella
tan infeliz! ¡tanto, tanto!...                         240
Dime, pues, di: tu señor,
¿qué suplicio le impondrá?

ADEL.      Una hoguera acabará
con su delincuente amor.

ISABEL.    ¡Su amor! ¡Amor desastrado!                            245
Pero es amor....

ADEL.                       Y ¿es bastante
esa razón?...

ISABEL.                 ¡Es mi amante
tan digno de ser amado!
Le vió, le debió querer
en viéndole.--¡Y yo, que hacía                         250
tanto que no le veía ...
y ya no le puedo ver!
--Moro, la víctima niego
que me vienes a pedir:
quiero yo darle a sufrir                               255
castigo mayor que el fuego:
ella con feroz encono
mi corazón desgarró ...
me asesina el alma ... yo
la defiendo, la perdono. (_Vase._)                     260



ESCENA V


ADEL

He perdido la ocasión.
Suele tener esta gente
acciones, que de un creyente
propias en justicia son.
Yo dejara con placer                                   265
este empeño abandonado;
pero el Amir lo ha mandado,
y es forzoso obedecer. (_Vase._)



ESCENA VI


MARSILLA, por la ventana

Jardín ... una ventana ... y ella luego.
Jardín abierto hallé y hallé ventana;                  270
mas ¿dónde está Isabel?--Dios de clemencia,
detened mi razón, que se me escapa;
detenedme la vida, que parece
que de luchar con el dolor se cansa.
Siete días hace hoy, ¡qué venturoso                    275
era en aquel salón! Sangre manaba
de mi herida, es verdad; pero agolpados
al rededor de mi lujosa cama,
la tierna historia de mi amor oían
los guerreros, el pueblo y el Monarca,                 280
y entre piadoso llanto y bendiciones
«tuya será Isabel» juntos clamaban
súbditos y señor. Hoy no me ofende
mi herida, rayos en mi diestra lanza
el damasquino acero... No le traigo...                 285
¡Y hace un momento que con dos me hallaba!
--Salvo en Teruel y vencedor, ¿qué angustia
viene a ser ésta que me rinde el alma,
cuando, acabada la cruel ausencia,
voy a ver a Isabel?



ESCENA VII


ISABEL.--MARSILLA

ISABEL.                       Por fin se encarga                  290
mi madre de Zulima.

MARSILLA.                     ¡Cielo santo!

ISABEL.    ¡Gran Dios!

MARSILLA.            ¿No es ella?

ISABEL.                        ¡Él es!

MARSILLA.                            ¡Prenda adorada!

ISABEL.    ¡Marsilla!

MARSILLA.            ¡Gloria mía!

ISABEL.                          ¿Cómo ¡ay! cómo
te atreves a poner aquí la planta?
Si te han visto llegar... ¿A qué has venido?           295

MARSILLA.  Por Dios ... que lo olvidé. Pero ¿no basta,
para que hacia Isabel vuele Marsilla,
querer, deber, necesitar mirarla?
¡Oh! ¡qué hermosa a mis ojos te presentas!
Nunca te ví tan bella, tan galana...                   300
Y un pesar sin embargo indefinible
me inspiran esas joyas, esas galas.
Arrójalas, mi bien; lana modesta,
cándida flor, en mi jardín criada,
vuelvan a ser tu virginal adorno:                      305
mi amor se asusta de riqueza tanta.

ISABEL. (_Aparte._ ¡Delira el infeliz! Sufrir no puedo
su dolorida, atónita mirada.)
¿No entiendes lo que indica el atavío,
que no puedes mirar sin repugnancia?                   310
Nuestra separación.

MARSILLA.                     ¡Poder del cielo!
Sí. ¡Funesta verdad!

ISABEL.                         Estoy casada.

MARSILLA.  Ya lo sé. Llegué tarde. Ví la dicha,
tendí las manos, y voló al tocarla.

ISABEL.    Me engañaron: tu muerte supusieron                     315
Y tu infidelidad.

MARSILLA.                   ¡Horrible infamia!

ISABEL.    Yo la muerte creí.

MARSILLA.                    Si tú vivías,
y tu vida y la mía son entrambas
una sola, no más, la que me alienta,
¿cómo de ti sin ti se separara?                        320
Juntos aquí nos desterró la mano
que gozo y pena distribuye sabia:
juntos al fin de la mortal carrera
nos toca ver la celestial morada.

ISABEL.    ¡Oh! ¡si me oyera Dios!...

MARSILLA.                            Isabel, mira,                325
yo no vengo a dar quejas: fueran vanas.
Yo no vengo a decirte que debiera
prometerme de ti mayor constancia,
cumplimiento mejor del tierno voto
que invocando a la Madre inmaculada,                   330
me hiciste amante la postrera noche
que me apartó de tu balcón el alba.
«Para ti (sollozando me decías),
o si no, para Dios.»--¡Dulce palabra,
consoladora fiel de mis pesares                        335
en los ardientes páramos del Asia
y en mi cautividad! Hoy ni eres mía,
ni esposa del Señor. Di, pues, declara
(esto quiero saber) de qué ha nacido
el prodigio infeliz de tu mudanza.                     340
Causa debe tener.

ISABEL.                     La tiene.

MARSILLA.                            Grande.

ISABEL.    Poderosa, invencible: no se casa
quien amaba cual yo, sino cediendo
a la fuerza mayor en fuerza humana.

MARSILLA.  Dímelo pronto, pues, dilo.

ISABEL.                               Imposible.                  345
No has de saberlo.

MARSILLA.                     Sí.

ISABEL.                           No.

MARSILLA.                            Todo.

ISABEL.                                    Nada.
Pero tú en mi lugar también el cuello
dócil a la coyunda sujetaras.

MARSILLA.  Yo no, Isabel, yo no. Marsilla supo
despreciar una mano soberana                           350
y la muerte arrostrar por quien ahora
la suya vende y el porqué le calla.

ISABEL.    (_Aparte._ ¡Madre, madre!)

MARSILLA.                                 Responde.

ISABEL.                        (_Aparte._ ¿Qué le digo?)
Tendré que confesar ... que soy culpada.
¿Cómo no lo he de ser? Me ves ajena.                   355
Perdóname... Castígame por falsa,
(_Llora._)

mátame, si es tu gusto... Aquí me tienes
para el golpe mortal arrodillada.

MARSILLA.  Ídolo mío, no; yo sí que debo
poner mis labios en tus huellas. Alza.                 360
No es de arrepentimiento el lloro triste
que esos luceros fúlgidos empaña;
ese llanto es de amor, yo lo conozco,
de amor constante, sin doblez, sin tacha,
ferviente, abrasador, igual al mío.                    365
¿No es verdad, Isabel? Dímelo franca:
va mi vida en oírtelo.

ISABEL.                           ¿Prometes
obedecer a tu Isabel?

MARSILLA.                       ¡Ingrata!
¿Cuándo me rebelé contra tu gusto?
Mi voluntad, ¿no es tuya? Dispon, habla.               370

ISABEL.    Júralo.

MARSILLA.         Sí.

ISABEL.              Pues bien... Yo te amo.--Vete.

MARSILLA.  ¡Cruel! ¿Temiste que ventura tanta
me matase a tus pies, si su dulzura
con venenosa hiel no iba mezclada?
¿Cómo esas dos ideas enemigas                          375
de destierro y de amor hiciste hermanas?

ISABEL.    Ya lo ves, no soy mía; soy de un hombre
que me hace de su honor depositaria,
y debo serle fiel. Nuestros amores
mantuvo la virtud libres de mancha:                    380
su pureza de armiño conservemos.--
Aquí hay espinas, en el cielo palmas.
Tuyo es mi amor y lo será: tu imagen
siempre en el pecho llevaré grabada,
y allí la adoraré: yo lo prometo,                      385
yo lo juro; mas huye sin tardanza.
Libértame de ti, sé generoso:
libértame de mí....

MARSILLA.                      No sigas, basta.
¿Quieres que huya de ti? Pues bien, te dejo.
Valor ... y separémonos.--En paga,                     390
en recuerdo si no, de tantas penas
con gozo por tu amor sobrellevadas,
permite, Isabel mía, que te estrechen
mis brazos una vez....

ISABEL.                          Deja a la esclava
cumplir con su señor.

MARSILLA.                       Será el abrazo                    395
de un hermano dulcísimo a su hermana,
el ósculo será que tantas veces
cambió feliz en la materna falda
nuestro amor infantil.

ISABEL.                           No lo recuerdes.

MARSILLA.  Ven....

ISABEL.           No: jamás.

MARSILLA.                   En vano me rechazas.                  400

ISABEL.    Detente ... o llamo....

MARSILLA.                 ¿A quién? ¿A don Rodrigo?
No te figures que a tu grito salga.
No lisonjeros plácemes oyendo,
su vanidad en el estrado sacia,
no; lejos de los muros de la villa                     405
muerde la tierra que su sangre baña.

ISABEL.    ¡Qué horror! ¿Le has muerto?

MARSILLA.                        ¡Pérfida! ¿te afliges?
Si lo llego a pensar, ¿quién le librara?

ISABEL.    ¿Vive?

MARSILLA.        Merced a mi nobleza loca,
vive: apenas cruzamos las espadas,                     410
furiosa en él se encarnizó la mía:
un momento después, hundido estaba
su orgullo en tierra, en mi poder su acero.
¡Oh! ¡maldita destreza de las armas!
¡Maldito el hombre que virtudes siembra                415
que le rinden cosecha de desgracias!
No más humanidad, crímenes quiero.
A ser cruel tu crueldad me arrastra,
y en ti la he de emplear. Conmigo ahora
vas a salir de aquí.

ISABEL.                        ¡No, no!

MARSILLA.                              Se trata                   420
de salvarte, Isabel. ¿Sabes qué dijo
el cobarde que lloras desolada,
al caer en la lid? «Triunfante quedas;
pero mi sangre costará bien cara.»

ISABEL.    ¿Qué dijo? ¿Qué?

MARSILLA.                  «Me vengaré en don Pedro,              425
en su esposa, en los tres: guardo las cartas.»

ISABEL.    ¡Jesús!

MARSILLA.         ¿Qué cartas son?...

ISABEL.                       ¡Tú me has perdido!
La desventura sigue tus pisadas.
¿Dónde mi esposo está? Dímelo pronto,
para que fiel a socorrerle vaya,                       430
y a fuerza de rogar venza sus iras.

MARSILLA.  ¡Justo Dios! Y ¡decía que me amaba!

ISABEL.    ¿Con su pasión funesta reconvienes
a la mujer del vengativo Azagra?
¡Te aborrezco! (_Vase._)



ESCENA VIII


MARSILLA

MARSILLA.              ¡Gran Dios! Ella lo dice.                  435
Con furor me lo dijo: no me engaña.
Ya no hay amor allí. Mortal veneno
su boca me arrojó, que al fondo pasa
de mi seno infeliz, y una por una,
rompe, rompe, me rompe las entrañas.                   440
Yo con ella, por ella, para ella
viví... Sin ella, sin su amor, me falta
aire que respirar... ¡Era amor suyo
el aire que mi pecho respiraba!
Me le negó, me le quitó: me ahogo,                     445
no sé vivir.

VOCES (_dentro._)    Entrad, cercad la casa.



ESCENA IX


ISABEL, trémula y precipitada.--MARSILLA

ISABEL.    Huye, que viene gente, huye.

MARSILLA (_todo trastornado_).    No puedo.

VOCES (_dentro_). ¡Muera, muera!

MARSILLA.                            Eso sí.

ISABEL.                                     Ven.

MARSILLA.               ¡Dios me valga!

(_Isabel le ase la mano y se entra con él por la puerta del
fondo._)



ESCENA X


ADEL, huyendo de varios CABALLEROS, con espadas desnudas;
DON PEDRO, MARGARITA, CRIADOS.--ISABEL y MARSILLA dentro.

CABALLEROS. ¡Muera, muera!

PEDRO Y MARGARITA.         Escuchad.

ADEL.                                Aragoneses,
yo la sangre vertí de la Sultana;                      450
pero el Rey de Valencia, esposo suyo,
tras ella me envió para matarla.
Consorte criminal, amante impía,
la muerte de Marsilla maquinaba,
la muerte de Isabel....

ISABEL (_dentro_).            ¡Ay!

ADEL.                                  Ved en prueba              455
esta punta sutil envenenada.
(_Muestra el puñal de Zulima._)
Marsilla lo que digo corrobore:
cerca de aquí ha de estar.

(_Ábrese la puerta del fondo, y sale por ella Isabel, que se
arroja en brazos de Margarita. Marsilla aparece caído
en un escaño._)



ESCENA XI


ISABEL.--DICHOS

ISABEL.            ¡Madre del alma!

ADEL.      Vedle allí....

MARGARITA.              ¡Santo Dios!

PEDRO.                             Inmóvil....

ISABEL.                                     ¡Muerto!

ADEL.      Cumplió Zulima su feroz venganza.                      460

ISABEL.    No le mató la vengativa mora.
Donde estuviera yo, ¿quién le tocara?
Mi desgraciado amor, que fué su vida ...
su desgraciado amor es quien le mata.
Delirante le dije: «Te aborrezco»:                     465
él creyó la sacrílega palabra,
y expiró de dolor.

MARGARITA.                   Por todo el cielo ...

ISABEL.    El cielo que en la vida nos aparta,
nos unirá en la tumba.

PEDRO.                            ¡Hija!

ISABEL.                                  Marsilla
un lugar a su lado me señala.                          470

MARGARITA. ¡Isabel!

PEDRO.             ¡Isabel!

ISABEL.                    Mi bien, perdona
mi despecho fatal. Yo te adoraba.
Tuya fuí, tuya soy: en pos del tuyo
mi enamorado espíritu se lanza.

(_Dirígese adonde está el cadáver de Marsilla; pero antes de
llegar, cae sin aliento con los brazos tendidos hacia su
amante._)


FIN DEL DRAMA





NOTES


ACTO PRIMERO

7-8. #que ... el pie = que te ve colocar el pie orillas (a la orilla) de
un precipicio.#

17. #al ser#, _on becoming, when he became_.

33-34. #para vivir ... los tres = para que vivamos los tres con
opulencia.#

48. #costara#, an example of the frequent use of the imperfect
subjunctive for the conditional in this play.

57. #¿Qué habrá escrito...?# Note use of future to express
conjecture. _What can he have written...?_

87. #Mira ... dice#, _see whether it says_.

90. #en el encierro aquel = en aquel encierro.#

106-107. #ve a buscarme#; literally, _go to find me_; translate:
_come to me_.

113. #volvió = volvió en sí#, _he has come to himself, has regained
consciousness_.

115-116. #De aquella ... hecho = está hecho (acostumbrado) a las
tinieblas de aquella horrible mansión.#

135-136. #desde hoy ... aflija = desde hoy no permitiré que te aflija
ningún afán.#

140. #azorado#. Note that in poetry predicate adjectives or past
participles are frequently used instead of adverbs.

147. #Haz ... vea = haz que yo vea a mi bienhechora.#

155. #Defienda#, _may Heaven protect_, etc.

162. #más = es más hermoso.#

179-180. #No es ... mora = lo más (importante) no es que la noble
princesa mora me redima.#

191 et seq. In the first edition of the play Marsilla begins the account
of his adventures thus:

Mi nombre es Diego Marsilla,
y cuna Teruel me dió,
ciudad que ayer se fundó
del Turia en la fresca orilla.

In the interest of accuracy of detail the author changed this to the
reading of the present text. The river flowing past Teruel changes its
name from Guadalaviar to Turia only after it has left Teruel behind.
Moreover, Teruel was, strictly speaking, _villa_ at the time of the
supposed action of the play, and not _ciudad_: the title _ciudad_ was
not granted to it by the King of Aragon until the year 1347.

193. #Ayer se fundó.# Destroyed by the Moors, Teruel was rebuilt in
1171, forty-six years earlier. In the life of a city, a generation seems
but a day.

195-197. #cuyos muros ... pobladores = cuyos muros, levantados entre
horrores de lid atroz, fueron amasados con la sangre de sus fuertes
pobladores.#

199-226. In these lines the idea of "predestined love" is exemplified.

204. #sus#, _their_ (#del hombre y de la mujer#).

213-214. #antes ... vernos = antes de vernos, nos amábamos.#

219-222. A similar idea was expressed in the corresponding four lines of
the first edition thus:

Y parecía un querer
tan firme en alma de niño,
recuerdo de otro cariño
tenido antes de nacer.

223-226. These four lines may be translated thus: _the love that united
Isabel and me_ (#nuestro querer#) _when we came into this sad world
was merely the continuance_ (#seguir#) _in the physical world of the
love that already existed in the spiritual_. Compare idea expressed by
"marriages are made in heaven."

246. #aun vivo#; if the time were up, either I should have succeeded
or should now be dead.

254. #Navas de Tolosa#, village in the Province of Jaén, in the south
    
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