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Los Amantes de Teruel Drama en cuatro actos en verso y prosa
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Hartzenbusch, Juan Eugenio Spanish ASCII


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MARGARITA (_dentro_). iIsabel! iIsabel! (_Sale y repara
en don Martin, que se retiraba con Adel_.) Don Martin....         295

MARTIN (_deteniendose_). Margarita, sabedlo....

MARGARITA. Sabedlo el primero. Jaime Celladas....

MARTIN. Ese moro que veis....

MARGARITA. Ha vuelto en si.

MARTIN. Viene de Valencia.                                        300

MARGARITA. Jaime tambien.

MARTIN. Vive mi hijo.

MARGARITA. Lo ha dicho Jaime. Corred, impedid
ese casamiento. (_Oyese el toque de visperas_.)

MARTIN. iAh! ya es tarde.                                         305

MARGARITA. iDios ha rechazado mi sacrificio!

MARTIN. iHijo infeliz!

MARGARITA. iHija de mis entranas! (_Vase_.)



ESCENA VII


Bosque inmediato a Teruel

MARSILLA, atado a un arbol

Infames bandoleros,
que me habeis a traicion acometido,                    310
venid y ensangrentad vuestros aceros:
la muerte ya por compasion os pido.
--Nadie llega, de nadie soy oido;
vuelve el eco mis voces, y parece
que goza en mi dolor y me escarnece.                   315
Me adelante a la escolta que traia:
su lento caminar me consumia.
Yo vengo con amor, ellos con oro.
--Enemigos villanos,
los ricos dones del monarca moro                       320
no como yo daran en vuestras manos:
tienen quien los defienda.
Pero las horas pasan, huye el dia.
?Que vas a imaginar, Isabel mia?
?Que pensaras, idolatrada prenda,                      325
si esperando abrazar al triste Diego,
corrido el plazo ves, y yo no llego?
Mas por Jaime avisados
en mi casa estaran: pronto, azorados
con mi tardanza.... Si, ya se aproxima                 330
gente. ?Quien es?



ESCENA VIII


ZULIMA, en traje de hombre.--MARSILLA

ZULIMA.                     Yo soy.

MARSILLA.                      iCielos! iZulima!
iTu aqui! (_Aparte._ iPresagio horrendo!)

ZULIMA.   Vecinos de Teruel vienen corriendo
a quienes mas que a mi toca librarte:
yo solo en esta parte                                   335
me debo detener mientras te digo
que Isabel es mujer de don Rodrigo.

MARSILLA. iGran Dios!--Mas no: me enganas,
impostora.

ZULIMA.   Zaen, que llega de Teruel ahora,
Zaen ha visto dar aquella mano                          340
tan ansiada por ti.

MARSILLA.                     Finges en vano.
Tu ignoras que mi proxima llegada
previno un mensajero.

ZULIMA.   Tu no sabes que un tirador certero
supo dejar tu prevision burlada,                        345
saliendole al camino al mensajero.
Yo hable con Isabel, yo de tu muerte
la noticia le di, y a los bandidos
encargue que tu viaje detuvieran.
Yo, celebradas de Isabel las bodas,                     350
te las vengo a anunciar.

MARSILLA.                      ?Con que es ya tarde?

ZULIMA.   Mirame, bien, y dudalo si puedes.
Inutiles mercedes
el Rey te prodigo: mas he podido,
profuga yo, que mi real marido.                         355
Yo mi amor te ofreci, bienes y honores,
y te inmole mi fe y el ser que tengo;
tu preferiste ingrato mis rencores:
me ofendiste cruel, cruel me vengo.
Adios: en mi partida                                    360
te dejo por ahora con la vida,
mientras padeces en el duro potro
de ver a tu Isabel en brazos de otro. (_Vase_.)



ESCENA IX


MARSILLA

MARSILLA. Monstruo, por cuya voz ruge el abismo,
vuelve y di que es engano                               365
todo lo que te oi. (_Forceja para desatarse_.)
Lazos crueles,
?como me resistis? iLigan cordeles
al que hierros quebro! ?No soy el mismo?
iAh! no. Mujer fatal, cortos instantes
me quedan que vivir, si no has mentido;                 370
pero ipermita Dios que mueras antes!



ESCENA X


ADEL, pasando por una altura.--MARSILLA

ADEL.     Rumor aqui he sentido.
Atraviesan el valle bandoleros
con Zulima a caballo.
Yo, cueste lo que cueste,                               375
la tengo de prender: voy a ver si hallo
cerca mis companeros.

MARSILLA. ?Quien va?

ADEL.               Marsilla es este. (_A voces_.)
Aqui! iPor este lado, caballeros! (_Vase_.)



ESCENA XI


DON MARTIN, CABALLEROS, CRIADOS.--MARSILLA

MARTIN (_dentro_.) El es.

MARSILLA.                     iMi padre!

VOCES (_dentro_.)                  El es.

MARSILLA.                                       iPadre!

MARTIN (_dentro_.)                     iHijo mioi                 380
Subid, corred, volad: libradle pronto.

(_Salen caballeros y criados_.)
MARSILLA. Desatadme, decidme....

(_Desatan a Marsilla_.)

MARTIN (_saliendo_.)                  iHijo querido!

MARSILLA. iPadre!

MARTIN.           Por fin te halle.

MARSILLA.                        Decid.... ?Es tarde?
Yo quisiera dudar ... mi mal ?es cierto?

MARTIN.   Respondante las lagrimas que vierto.                    385
Hijo del alma, a quien su hierro ardiente
la desgracia al nacer marco en la frente,
tu triste padre, que por verte vive,
con dolor en sus brazos te recibe.
?Quien tu llegada ha retardado?

MARSILLA.                               El cielo ...              390
el inferno ... no se ... facinerosos ...
una mujer ... dejadme.

MARTIN.                         ?La Sultana?
?Esos bandidos que cobardes huyen
de los guerreros que conmigo traje?--
?Te han herido?

MARSILLA.                iOjala!

MARTIN                           ?Te han despojado?               395

MARSILLA. Nada he perdido: la esperanza solo.

MARTIN.   iSuerte cruel! Cuando el fatal sonido
de la campana termino ponia....

MARSILLA. iEsa tigre anuncio la muerte mia!

MARTIN.   ?Lo sabes?

MARSILLA.           De ella.

MARTIN.                     iHorror! Entonces era                 400
cuando Jaime, el sentido recobrando,
la traidora noticia desmentia.
Corro al templo a saber.... Miro, enmudezco....
iEran esposos ya! Tu bien perdiste...
Dios lo ha querido asi... Pero aun te quedan            405
padres que lloren tu destino triste.

MARSILLA. El ajeno dolor no quita el mio.
?Con que llenais el horrido vacio
que el alma siente, de su bien privada?
iPadre! sin Isabel, para Marsilla                       410
no hay en el mundo nada.
Por eso en mi doliente desvario
sed barbara de sangre me devora.
Verterla a rios para hartarme quiero,
y cuando mas que derramar no tenga,                     415
la de mis venas soltara mi acero.

MARTIN.   Hijo, modera ese furor.

MARSILLA.                         ?Quien osa
hijo llamarme ya? iFuera ese nombre!
La desventura quiebra
los vinculos del hombre con el hombre,                  420
y con la vida y la virtud. Ahora,
que tiemble mi rival, tiemble la mora.
Breve sera su victorioso alarde:
para acabar con ambos aun no es tarde.

MARTIN.   iDesgraciado! ?que intentas?

MARSILLA.                              Con el crimen              423
el crimen castigar. Una serpiente
se me enreda en los pies: mi pie destroce
su garganta infernal. Un enemigo
me aparta de Isabel: desaparezca.

MARTIN.   Hijo....

MARSILLA.           Perecera

MARTIN.                      No....

MARSILLA.                          iMaldecido                     430
mi nombre sea, si la sangre odiosa
de mi rival no vierto!

MARTIN.                         Es poderoso....

MARSILLA. Marsilla soy.

MARTIN.                 Mil deudos le acompanan....

MARSILLA. Mi furia a mi.

MARTIN.                  Merezcate respeto
ese lazo....

MARSILLA.               Es sacrilego, es aleve.                   435

MARTIN.   En presencia de Dios formado ha sido.

MARSILLA. Con mi presencia queda destruido.




ACTO CUATRO


Habitacion de Isabel en la casa de don Rodrigo. Dos puertas a la
izquierda del espectador, una en el fondo, y una ventana sin reja a la
derecha.



ESCENA PRIMERA


DON PEDRO, DON MARTIN

PEDRO.    Ya ceso la voceria.

MARTIN.   Ya se tranquiliza el pueblo.
Zaen en la carcel queda
con los demas bandoleros.

PEDRO.    Milagro ha sido salvarlos                               5
mayor que lo fue prenderlos.

MARTIN.   Y no los prenden quiza,
si no acuden tan a tiempo
los moros que de Valencia
con los regalos vinieron                                10
de su Rey para mi hijo.
iRegalos ya sin provecho!
iCastigue Dios a quien tiene
la culpa!

PEDRO.                   iOh! lo hara.--Primero
que vayamos esta noche                                  15
los dos al Ayuntamiento,
donde ya deben hallarse
juntos el Juez y mi yerno,
?tendreis, don Martin, a bien
que los dos conferenciemos                              20
un rato?

MARTIN.            Hablad.

PEDRO.                     Aqui esta
Zulima.

MARTIN.            Bien me dijeron
los moros.

PEDRO.              En esta calle
arremetio con los presos
un tropel de gente; y ella,                             25
puesta en libertad en medio
del tumulto, se arrojo
por estas puertas adentro.

MARTIN.   Confesad que don Rodrigo
la salvo.

PEDRO.             No lo confieso ...                             30
porque no lo vi.

MARTIN                     Yo, en suma,
no dire que fue mal hecho:
el debe a la mora estar
agradecido en extremo:
por ella logra la mano                                  35
de Isabel.

PEDRO.               Resentimiento
justo mostrais; pero yo,
que he sido enemigo vuestro,
necesito de vos hoy.

MARTIN.   Aqui me teneis, don Pedro.                              40

PEDRO.    Sois quien sois.--Esa mujer
nos pone en terrible aprieto.
Ya veis, los moros reclaman
su entrega con mucho empeno.

MARTIN.   Y mientras el Juez resuelve,                            45
cercada se ve por ellos
esta casa.

PEDRO.    Y bien, ?quisierais
que entre vos y yo de un riesgo
libraramos a Teruel?

MARTIN.   Crimen fuera no quererlo.                               50

PEDRO.    Si en la junta de la villa
negamos, como debemos,
la entrega de la Sultana,
va a ser enemigo nuestro
el Rey de Valencia, y puede                             55
gravisimo dano hacernos.

MARTIN.   Y el que recibimos ambos
de su mujer, ?es pequeno?

PEDRO.    Pero es mujer, y nosotros
cristianos y caballeros.                                60

MARTIN.   Proseguid.

PEDRO.    El compromiso
queda evitado, si hacemos
que huya en el instante.

MARTIN.   Hagamoslo.
--Pagueme Dios el esfuerzo
que me cuesta no vengarme.                              65
Disponed.

PEDRO.             Con un pretexto
llevad los moros de aqui:
de vos haran caso.

MARTIN.                     Creo
que si.

PEDRO.            Lo demas es facil.
Puesta ya en salvo, diremos                             70
que ella huyo por si.

MARTIN.                        Voy pues,
y ya que la mano tiendo
al uno de los autores
de mi desventura, quiero
darsela tambien al otro.                                75
Decid al dichoso dueno
de esta casa y de Isabel,
que mire en estos momentos
por su vida: que mi hijo
va, loco de sentimiento                                 80
y de furor, en su busca
por Teruel; y, ivive el cielo
que, doliente como esta,
valor le sobra al mancebo
para vengar!... Perdonadme.                             85
Adios. Voy a complaceros,
y a buscarle y conducirle
esta noche misma lejos
de unos lugares en donde
vivimos los dos muriendo.                               90

(_Vase por la puerta de la izquierda, mas cercana al proscenio_.)

PEDRO.     Id con Dios.--iPadre infeliz!
?Y nosotros? Me estremezco
al pensar en Isabel,
cuando de todo el suceso
llegue a enterarse.



ESCENA II


TERESA.--DON PEDRO

TERESA (_dentro_).      iFavor,                                   95
que me vienen persiguiendo! (_Sale._)

PEDRO.     iTeresa! ?Que hay? ?Quien te sigue?

TERESA.    Las animas del infierno...
Las del purgatorio... No
se cuales; pero las veo,                               100
las oigo....

PEDRO.                  Mas ?que sucede?

TERESA.    iAy! Muerta de susto vengo.
iAy!--Isabel me ha enviado
por mi senora corriendo,
que volvio, no se por que,                             105
a la casa del enfermo;
y antes de llegar, he visto
en un callejon estrecho,
junto a la ermita caida...
iJesus! convulsa me vuelvo                             110
a casa.

PEDRO.           ?Que viste? Di.

TERESA.    Una fantasma, un espectro
todo parecido, todo,
al pobrecito don Diego.

PEDRO.     Calla: no te oiga Isabel.                              115
Guarda con ella silencio.--
Marsilla ha venido, y ella
no lo sabe.

TERESA.                 Pero, ?es cierto
que vive?

PEDRO.              ?No ha de ser?

TERESA.                            iAy!
Pues otra desgracia temo.                              120

PEDRO.     ?Cual?

TERESA.          No lo asegurare,
por si es aprension del miedo;
sin embargo, yo crei
ver que se llevaba el muerto
asido del brazo al novio.                              125

PEDRO.     ?Que dices?

TERESA.               Aun traigo el eco
de su voz en los oidos.
Con alarido tremendo
decia: "Vas a morir,
has de morir."--"Lo veremos,"                          130
replicaba don Rodrigo;
y echando votos y retos,
iban los dos como rayos
camino del cementerio.
Yo, senor, ya les rece                                 135
la salve y el padre nuestro
en latin.

PEDRO.              Se han encontrado,
y van a tener un duelo.
Esto es antes.



ESCENA III


ISABEL, por la segunda puerta del lado izquierdo.--DON PEDRO,
TERESA

ISABEL.          i Padre!

PEDRO.                    Aguardame
aqui: pronto volveremos                                140
tu madre, tu esposo y yo.
Venid, Teresa. (_Vase los dos._)

ISABEL.                   ?Que es esto?
iMi padre me deja sola,
cuando con tanto secreto
un moro me quiere hablar!                              145
Sin duda estan sucediendo
cosas extranas aqui.

(_Acercase a la segunda puerta._)

Llegad. Al mirarle, tiemblo.



ESCENA IV


ADEL.--ISABEL

ADEL.      Cristiana, brillante honor
de las damas de tu ley,                                150
yo imploro, en nombre del Rey
de Valencia, tu favor.

ISABEL.    ?Mi favor?

ADEL.                Tendras noticia
de que salio de su corte
Zulima, su infiel consorte,                            155
huyendo de su justicia.

ISABEL.    Si.

ADEL.         Mi senor decreto
con rectitud musulmana
castigar a la Sultana,
ya que a Marsilla premio.                              160

ISABEL.    iPremiar!... ?Ignoras, cruel,
que le dio muerte sanuda?

ADEL.      Tu no le has visto, sin duda,
entrar como yo en Teruel.

ISABEL.    iMarsilla en Teruel!

ADEL.                          Si.

ISABEL.                           Mira                            165
si te enganas.

ADEL.                     Mal pudiera.
Informate de cualquiera,
y matenme, si es mentira.

ISABEL.    No es posible.--iAh! isi! que siendo
mal, no es imposible nada.                             170

ADEL.      Por la villa alborotada
tu nombre va repitiendo.

ISABEL.    iEterno Dios! iQue infelices
nacimos!--?Cuando ha llegado?
?Como es que me lo han callado?                        175
--Y tu, ?por que me lo dices?

ADEL.      Porque estas, a mi entender,
en grave riesgo quiza.

ISABEL.    Perdido Marsilla, ya
?que bien tengo que perder?                            180

ADEL.      Con viva lastima escucho
tus ansias de amor extremas;
pero aunque tu nada temas,
yo debo decirte mucho.
Marsilla a mi Rey salvo                                185
de unos conjurados moros,
y el Rey vertio sus tesoros
en el, y aqui le envio.
El desprecio la liviana
inclinacion de la infiel....                           190

ISABEL.    iOh! iSi!

ADEL.              Y airada con el
vino, y se vengo villana
    
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