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sabemosla entrambos. Por vos se me dijo
que soy un avaro, y os privo de un hijo.
De honor es la ofensa, precisa la lid.
MARTIN. ?Teneisme por hombre de aliento?
PEDRO. Si tal. 195
Si no lo creyera, con vos no lidiara.
MARTIN. Jamas al peligro le vuelvo la cara.
PEDRO. Si, nuestro combate puede ser igual.
MARTIN. Sera por lo mismo....
PEDRO. Sangriento, mortal.
Ha de perecer uno de los dos. 200
MARTIN. Oid un suceso, feliz para vos...
Feliz para entrambos.
PEDRO. Decidmele. ?Cual?
MARTIN. Tres meses hara que en lecho de duelo
me puso la mano que todo lo guia.
Del riesgo asustada la familia mia 205
quiso en vuestra esposa buscar su consuelo.
Con tino infalible, con provido celo
salud en la villa benefica vierte,
y enfermo en que airada se ceba la muerte,
le salva su mano, bendita del cielo. 210
Con vos irritado, no quise atender
al dulce consejo de amante inquietud.
"No cobre (decia) jamas la salud,
si mano enemiga la debe traer."
Mayor mi teson a mas padecer, 215
la muerte en mi alcoba planto su bandera.
Por fin, una noche... iQue noche tan fiera!
Blasfemo el dolor haciame ser;
pedia una daga con furia tenaz,
rasgar anhelando con ella mi pecho... 220
En esto a mis puertas, y luego a mi lecho,
llego un peregrino, cubierta la faz.
Angel parecia de salud y paz...
Me habla, me consuela, benigno licor
al labio me pone; me alivia el dolor, 225
y parte, y no quiere quitarse el disfraz.
La noche que tuve su postrer visita,
ya restablecido, sus pasos segui.
Cruzo varias calles, viniendo hacia aqui,
y entro en esa ruina de gotica ermita, 230
que a vuestros jardines terminos limita.
Detuvele entonces: el velo cayo,
radiante la luna su rostro alumbro ...
era vuestra esposa.
PEDRO. iEra Margarita!
MARTIN. Confuso un momento, cobreme despues, 235
y viome postrado la noble senora.
--Con tal beneficio, no cabe que ahora
provoque mi mano sangriento reves.
Don Pedro Segura, decid a quien es
deudor este padre de verse con vida, 240
que esta la contienda por mi fenecida.
Tomad este acero, ponedle a sus pies.
(_Da su espada a don Pedro, que la coloca en el bufete_.)
PEDRO. iFeliz yo, que logro el duelo excusar
con vos, por motivo que es tan lisonjero!
Si pronto me hallasteis, por ser caballero, 245
cuidado me daba el ir a lidiar.
Con tal companera, ?quien no ha de arriesgar
con susto la vida que lleva dichosa?
Ella me sera desde hoy mas preciosa,
si ya vuestro amigo quereisme llamar. 250
MARTIN. Amigos seremos. (_Danse las manos_.)
PEDRO. Siempre.
MARTIN. Siempre, si.
PEDRO. Y al cabo, ?que nuevas teneis de don Diego?
En hora menguada, vencido del ruego
de Azagra, la triste palabra le di.
Si antes vuestro hijo se dirige a mi, 255
icuanto ambas familias se ahorran de llanto!
No lo quiso Dios.
MARTIN. Yo su nombre santo
bendigo; mas lloro por lo que perdi.
PEDRO. Pero, ?que...?
MARTIN. Despues de la de Maurel,
donde cayo en manos del Conde Simon, 260
de nadie consigo senal ni razon,
por mas que anhelante pregunto por el.
Cada dia al cielo con suplica fiel
pido que me diga que punto en la tierra
sostienele vivo, o muerto le encierra: 265
mundo y cielo guardan silencio cruel.
PEDRO. El plazo no tuvo su fin todavia.
Piedad atesora inmensa el Eterno:
y mucho me holgara si fuera mi yerno
quien a mi Isabel tan fino queria. 270
Pero si no viene, y cumplese el dia,
y llega la hora ... por mas que me pesa,
me tiene sujeto sagrada promesa:
si fuera posible, no la cumpliria.
MARTIN. Diligencia escasa, fortuna severa 275
parece que en suerte a mi sangre cupo:
quien a la desgracia sujetar no supo,
sufrido se muestre cuando ella le hiera.
Adios.
PEDRO. No han de veros de aquesa manera.
Yo quiero esta espada; la mia tomad
(_Dasela_.) 280
en prenda segura de fiel amistad.
MARTIN. Acepto: un monarca llevarla pudiera.
(_Vase don Martin, y don Pedro le acompana_.)
ESCENA VI
MARGARITA, ISABEL
MARGARITA (_aparte, siguiendo con la vista a los dos que se
retiran_.)
Aunque nada les oi,
deben estar ya los dos
reconciliados.
ISABEL (_que viene tras su madre_). Por Dios, 285
madre, haced caso de mi.
MARGARITA. No; que es repugnancia loca
la que mostrais a un enlace,
que de seguro nos hace
a todos, merced no poca. 290
Noble sois; pero mirad
que quien su amor os consagra
es don Rodrigo de Azagra,
que goza mas calidad,
mas bienes: en Aragon 295
le acatan propios y ajenos,
y muestra, con vos al menos,
apacible condicion.
ISABEL. Vengativo y orgulloso
es lo que me ha parecido. 300
MARGARITA. Vuestro padre le ha creido
digno de ser vuestro esposo.
Prendarse de quien le cuadre
no es licito a una doncella,
ni hay mas voluntad en ella 305
que la que tenga su padre.
Hoy dia, Isabel, asi
se conciertan nuestras bodas:
asi nos casan a todas,
y asi me han casado a mi. 310
ISABEL. ?No hay a los tormentos mios
otro consuelo que dar?
MARGARITA. No me teneis que mentar
vuestros locos amorios.
Yo por delirios no abogo. 315
Idos.
ISABEL. En vano espere.
(_Sollozando al retirarse_.)
MARGARITA. iQue! ?llorais?
ISABEL. Aun no me fue
vedado este desahogo.
MARGARITA. Isabel, si no os escucho,
no me acuseis de rigor. 320
Comprendo vuestro dolor,
y le compadezco mucho;
pero, hija ... cuatro anos ha
que a nadie Marsilla escribe.
Si ha muerto....
ISABEL. iNo, madre, vive!.... 325
Pero ?como vivira?
Tal vez, llorando, en Sion
arrastra por mi cadenas,
quiza gime en las arenas
de la libica region. 330
Con aviso tan funesto
no habra querido afligirme.
Yo trato de persuadirme,
y sin cesar pienso en esto.
Yo me propuse aprender 335
a olvidarle, sospechando
que infiel estaba, gozando
caricias de otra mujer.
Yo escuche de su rival
los acentos desabridos, 340
y logre de mis oidos
que no me sonaran mal.
Pero iay! cuando la razon
iba a proclamarse ufana
vencedora soberana 345
de la rebelde pasion,
al recordar la memoria
un suspiro de mi ausente,
se arruinaba de repente
la fortaleza ilusoria, 350
y con impetu mayor,
tras el combate perdido,
se entraba por mi sentido
a sangre y fuego el amor.
Yo entonces a la virtud 355
nombre daba de falsia,
rabioso llanto vertia,
y hundirme en el ataud
juraba en mi frenesi
antes que rendirme al yugo 360
de ese hombre, fatal verdugo,
genio infernal para mi.
MARGARITA. Por Dios, por Dios, Isabel,
moderad ese delirio:
vos no sabeis el martirio 365
que me haceis pasar con el.
ISABEL. iQue! ?mi audacia os maravilla?
Pero estando ya tan lleno
el corazon de veneno,
fuerza es que rompa su orilla. 370
No a vos, a la piedra inerte
de esa muralla desnuda,
a esa boveda que muda
oyo mi queja de muerte,
a este suelo donde mella 375
pudo hacer el llanto mio,
a no ser tan duro y frio
como alguno que le huella,
para testigos invoco
de mi doloroso afan; 380
que, si alivio no le dan,
no les ofende tampoco.
MARGARITA (_aparte_). ?Quien con animo sereno
la oyera?--El dolor mitiga;
de una madre, de una amiga 385
ven al carinoso seno.
Conoceme, y no te ahuyente
la faz severa que ves:
mascara forzosa es,
que dio el pesar a mi frente; 390
pero tras ella te espera,
para templar tu dolor,
el tierno, indulgente amor
de una madre verdadera.
ISABEL. iMadre mia! (_Abrazanse._)
MARGARITA. Mi ternura 395
te oculte ... porque debi...
iHa quince anos que hay aqui
guardada tanta amargura!
Yo hubiera en tu amor filial
gozado, y gozar no debo
nada ya, desde que llevo 400
el cilicio y el sayal.
ISABEL. iMadre!
MARGARITA. Temi, recele
dar a tu amor incentivo,
y solo por correctivo 405
severidad te mostre;
mas oyendote gemir
cada noche desde el lecho,
y a veces en tu despecho
mis rigores maldecir, 410
yo al Senor, de silencioso
materno llanto hecha un mar,
ofreci mil veces dar
mi vida por tu reposo.
ISABEL. iCielos! iQue revelacion 415
tan grata! iQue injusta he sido!
iQue tanto me habeis querido!
iMadre de mi corazon!
Perdonadme... iQue alborozo
siento, aunque llorar me veis! 420
Seis anos ha, mas de seis,
que tanta dicha no gozo.
Mi desgracia contemplad,
cuando como dicha cuento
que mis penas un momento 425
aplaquen su intensidad.
Pero este rayo que inunda
en viva luz mi alma yerta,
?dejareis que se convierta
en lobreguez mas profunda? 430
Madre, madre, a quien adoro,
el labio os pongo en el pie;
mi aliento aqui exhalare,
si no cedeis a mi lloro. (_Postrase._)
MARGARITA. Levanta, Isabel; enjuga 435
tus ojos; confia.... Si,
cuanto dependa de mi....
ISABEL Ya veis que en rapida fuga
el tiempo desaparece.
Si pasan tres dias, itres!, 440
todo me sobra despues,
toda esperanza fallece.
Mi padre, por no faltar
a la palabra tremenda,
le rendira por ofrenda 445
mi albedrio en el altar.
Vuestras razones imprimen
en su alma la persuasion:
en mi toda reflexion
fuera desacato, crimen. 450
Y yo, senora, lo veo:
podra llevarme a casar;
pero en vez de preparar
las galas del himeneo,
que a tenerme se limite 455
una cruz y una mortaja;
que esta gala y esta alhaja
sera lo que necesite.
MARGARITA. No, no, Isabel: cesa, cesa.
Yo en tu defensa, me empeno: 460
no sera Azagra tu dueno.
yo anulare la promesa.
Me oira tu padre, y tamanos
horrores evitara.
Hoy madre tuya sera 465
quien no lo fue tantos anos.
ESCENA VII
TERESA.--MARGARITA, ISABEL
TERESA. Senoras, don Rodrigo de Azagra pide licencia
para visitaros.
MARGARITA. Hazle entrar. A buen tiempo llega.
(_Vase Teresa_.)
ISABEL. Permitid que yo me retire. 470
MARGARITA. Quedate en la pieza inmediata, y escucha
nuestra conversacion.
ISABEL. ?Que vais a decir?
MARGARITA. Oyelo, y acabaras de hacer justicia a tu
madre. (_Vase Isabel_.) 475
ESCENA VIII
DON RODRIGO.--MARGARITA
MARGARITA. Ilustre don Rodrigo....
RODRIGO. Senora ... al fin nos vemos.
MARGARITA. Honrad mi estrado, ya que la prisa de
venir a mi casa no os ha dejado sosegar en la vuestra.
RODRIGO. Aqui vengo a buscar el sosiego que necesito. 480
(_Sientase_.) ?Que me decis de mi desdenosa?
MARGARITA. ?Me permitireis que hable con toda franqueza?
RODRIGO. Con franqueza pregunto yo.--Hablad.
MARGARITA. Mi esposo os prometio la mano de su 485
hija unica; y, por el, debeis contar de seguro con ella.
Pero la delicadeza de vuestro amor y la elevacion de
vuestro caracter ?se satisfarian con la posesion de una
mujer, cuyo carino no fuese vuestro?
RODRIGO. El corazon de Isabel no es ahora mio, lo 490
se; pero Isabel es virtuosa, es el espejo de las doncellas:
cumplira lo que jure, apreciara mi rendida fe, y sera el
ejemplo de las casadas.
MARGARITA. Mirad que su afecto a Marsilla no se ha
disminuido. 495
RODRIGO. No me inspira celos un rival, cuyo paradero
se ignora, cuya muerte, para mi, es indudable.
MARGARITA. ?Y si volviese aun? ?Y si antes de
cumplirse el termino, se presentara tan enamorado como
se fue, y con aumentos muy considerables de hacienda? 500
RODRIGO. Mal haria en aparecer ni antes ni despues de
mis bodas. El prometio renunciar a Isabel, si no se
enriquecia en seis anos; pero yo nada he prometido. Si
vuelve, uno de los dos ha de quedar solo junto a Isabel.
La mano que pretendemos ambos, no se compra con oro; 505
se gana con hierro, se paga con sangre.
MARGARITA. Vuestro lenguaje no es muy reverente
para usado en esta casa, y conmigo; pero os le perdono,
porque me perdoneis la pesadumbre que voy a daros.
Yo, noble don Rodrigo, yo que hasta hoy consenti en 510
vuestro enlace con Isabel, he visto por ultimo que de el
iba a resultar su desgracia y la vuestra. Tengo, pues, que
deciros, como cristiana y madre; tengo que suplicaros por
nuestro Senor y nuestra Senora, que desistais de un empeno,
ya poco distante de la temeridad. 515
RODRIGO. Ese empeno es publico, hace muchos anos
que dura, y se ha convertido para mi en caso de honor.
Es imposible que yo desista. No os opongais a lo que
no podreis impedir.
MARGARITA. Aunque habeis desairado mi ruego, tal 520
vez no le desaire mi esposo.
RODRIGO. Mucho alcanzais con el: adora en vos, y lo
mereceis, porque ha quince anos que os empleais en la
caridad y la penitencia... Pero ... ?os ha contado
ya la muerte de Roger de Lizana? 525
MARGARITA. iComo! ?Roger ha muerto?
RODRIGO. Si, loco y mudo, segun estaba; desgraciadamente,
segun merecia; y a los pies de don Pedro, como
era justo.
MARGARITA. iCielos! Nada sabia de ese infeliz. 530
RODRIGO. Ese infeliz era muy delincuente, era el
corruptor de una dama ilustre.
MARGARITA. iDon Rodrigo!
RODRIGO. La esposa mas respetable entre las de
Teruel. 535
MARGARITA. Por compasion.... Si Roger ha
muerto....
RODRIGO. Casi espiro en mis brazos. Yo tendi sobre
el feretro su cadaver, yo halle sobre su corazon unas
cartas.... 540
MARGARITA. iCartas!
RODRIGO. De mujer ... cinco ... sin firma todas.
Pero yo os las presentare, y vos me direis quien las ha
escrito.
MARGARITA. iCallad! icallad! 545
RODRIGO. Si no, acudire a vuestro esposo: bien
conoce la letra.
MARGARITA. iNo! iDadmelas, rompedlas, quemadlas!
RODRIGO. Se os entregaran; pero Isabel me ha de
entregar a mi su mano primero. 550
MARGARITA. iOh!
RODRIGO. Dios os guarde, senora.
MARGARITA. Deteneos, oidme.
RODRIGO. Para que os oiga, venid a verlas. (_Vase_.)
MARGARITA. Escuchad, escuchadme. (_Vase tras don 555
Rodrigo_.)
ESCENA IX
ISABEL, y despues TERESA
ISABEL. ?Que es lo que oi? No lo he comprendido,
no quiero comprender ese misterio horrible: solo entiendo
que de infeliz he pasado a mas. (_Sale Teresa_.)
TERESA. Senora, un joven extranjero ha llegado a 560
casa pidiendo que se le dejara descansar un rato....
ISABEL. Recibele ... dejame.
TERESA. Ya se le recibio, y le han agasajado con vino
y magras; por senas que nada de ello ha probado, como
si fuera moro o judio. Aparte de esto, es muy lindo 563
muchacho: he trabado conversacion con el, y dice que
viene de Palestina.
ISABEL. ?De Palestina?
TERESA. Yo me acorde al punto del pobre don Diego.
--Como os figurais que debe estar por alla.... 570
ISABEL. Si. Llamale pronto. (_Vase Teresa_.) iVirgen
piadosa! iQue haya sido sueno lo que pienso que oi!
iOh! Pensemos en el que viene de Palestina.
ESCENA X
ZULIMA, en traje de noble aragones, TERESA.--ISABEL
ZULIMA. El cielo os guarde.
ISABEL. Y a vos
tambien.
ZULIMA (_aparte_.) Mi rival es esta.
ISABEL. Mejor podeis descansar 575
en esta sala que fuera.
TERESA. Este mancebo, senora,
viene de lejanas tierras,
de Jerusalem, de Jope,
de Belen ... y de Judea. 580
ISABEL. ?Cierto?
ZULIMA. Si.
TERESA. Y ha conocido
alla gente aragonesa.
ZULIMA. Un caballero trate
de Teruel.
ISABEL. ?Cual? ?Quien? ?Quien era?
?Su nombre?
ZULIMA. Diego Marsilla. 585
ISABEL. iOs trajo Dios a mi puerta!--
?Donde le dejais?
TERESA. Entonces,
?era ya rico?
ZULIMA. Una herencia
cuantiosa le dejaron
alli.
ISABEL. Pero ?donde queda? 590
ZULIMA. Hace poco era cautivo
del Rey moro de Valencia.
ISABEL. iCautivo! iInfeliz!
ZULIMA. No tanto.
La esposa del Rey, la bella
Zulima, le amo.
ISABEL. ?Le amo? 595
ZULIMA. iSi! imucho!
TERESA. iQue desvergueenza!
ISABEL. Y ?que? ? No viene por eso
Marsilla donde le esperan?
TERESA. ?Se ha vuelto moro quiza?
ZULIMA (_aparte_). Ya que padeci, padezca. 600
Finjamos.
ISABEL. Hablad.
ZULIMA. No es facil
resistir a una princesa
hermosa y amante: al fin
Marsilla, para con ella,
era un miserable.
TERESA. Pero
vamos, acabad.... 605
ISABEL (_aparte_.) Apenas
vivo.
ZULIMA. El Rey llego a saber
lo que pasaba; la Reina
pudo escapar, protegida
por un bandido, cabeza 610
de la cuadrilla temible
que hoy anda por aqui cerca;
y Marsilla....
ISABEL. ?Que?
ZULIMA. Rogad
a Dios que le favorezca.
ISABEL. iHa muerto! iJesus, valedme! 615
(_Desmayase_.)
TERESA. iIsabel! iIsabel!--iBuena
la habeis hecho!
ZULIMA. (_aparte_.) Sabe amar
esta cristiana de veras;
yo se mas, yo se vengarme.
TERESA. iSenora!--iPaula! iJimena! 620
(_A Zulima_.)
Buscad agua, llamad gente.
ZULIMA (_aparte_.)
Salgamos.--Con esta nueva,
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