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Los Amantes de Teruel Drama en cuatro actos en verso y prosa
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Hartzenbusch, Juan Eugenio Spanish ASCII


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el oro para quien ama.                                  235
Su padre, si, deslumbrado....

ZULIMA.   ?Tu amor dejo desairado,
privandote de tu dama?

MARSILLA. Le vi, mi pasion hablo,
su fuerza exhalando toda,                               240
y, suspendida la boda,
un plazo se me otorgo,
para que mi esfuerzo activo
juntara un caudal honrado.

ZULIMA.   ?Es ya el termino pasado?                               245

MARSILLA. Senora, ya ves ... aun vivo.
Seis anos y una semana
me dieron: los anos ya
se cumplen hoy; cumplira
el primer dia manana.                                   250

ZULIMA.   Sigue.

MARSILLA.       Un adios a la hermosa
di, que es de mis ojos luz,
y combati por la cruz
en las Navas de Tolosa.
Gane con brioso porte                                   255
credito alli de guerrero;
luego, en Francia, prisionero
cai del Conde Monforte.
Hui, y en Siria un frances
albigense, refugiado,                                   260
a quien habia salvado
la vida junto a Besies,
me dejo, al morir, su herencia:
volviendo con fama y oro
a Espana, pirata moro                                   265
me apreso y trajo a Valencia.
Y en pena de que rompio
de mis cadenas el hierro
mi mano, profundo encierro
en vida me sepulto,                                     270
donde mi extrano custodio,
sin dejarse ver ni oir,
me prolongaba el vivir,
o por piedad o por odio.
De aquel horrendo lugar                                 275
me sacais: bella mujer,
sentir se y agradecer:
di como podre pagar.

ZULIMA.   No borres de tu memoria
tan debido ofrecimiento,                                280
y haz por escuchar atento
cierta peregrina historia.
Un joven aragones
vino cautivo al serallo:
sus prendas y nombre callo;                             285
tu conoceras quien es.
Toda mujer se lastima
de ver padecer sonrojos
a un noble: puso los ojos
en el esclavo Zulima,                                   290
y fervido amor en breve
nacio de la compasion:
aqui es brasa el corazon;
alla entre vosotros, nieve.
Quiso aquel joven huir;                                 295
fue desgraciado en su empeno:
le prenden, y por su dueno
es condenado a morir.
Pero en favor del cristiano
velaba Zulima; ciega,                                   300
loca, le salva;--mas, llega
a brindarle con su mano.
Respuesta es bien se le de
en trance tan decisivo:
habla tu por el cautivo,                                305
yo por la Reina hablare.

MARSILLA. Ni en desgracia ni en ventura
cupo en mi lenguaje dolo:
este corazon es solo
para Isabel de Segura.                                  310

ZULIMA.   Medita, y concederas
al tiempo lo que reclama.
?Sabes tu si es fiel tu dama?
?Sabes tu si la veras?

MARSILLA. Me matara mi dolor,                                     315
si fuera Isabel perjura:
mi constancia me asegura
la firmeza de su amor.
Con espiritu gallardo,
si quereis, dare mi vida:                               320
dada el alma y recibida,
fiel al dueno se la guardo.

ZULIMA.   Mira que es poco prudente
burlar a tu soberana,
que tiene sangre africana,                              325
y ama y odia facilmente.
Y si ella sabe que, cuando
yo su corazon te ofrezco,
por ella el dolor padezco
de ver que le estas pisando,                            330
volveras a tus cadenas
y a tu negro calabozo,
y alli yo, con alborozo
que mas encone tus penas,
la nueva te llevare                                     335
de ser Isabel esposa.

MARSILLA. Y en prision tan horrorosa
?cuantos dias vivire?

ZULIMA.   iRayo del cielo! el traidor
cuanto fabrico derrumba:                                340
defendido con la tumba,
se rie de mi furor.
Trocaras la risa en llanto.
Cautiva desde Teruel
me han de traer a Isabel....                            345

MARSILLA. ?Quien eres tu para tanto?

ZULIMA.   Tiembla de mi.

MARSILLA. Furia vana.

ZULIMA.   iInsensato! La que ves,
no es hija de Mervan, es
Zulima.

MARSILLA. iTu la Sultana!                                         350

ZULIMA.   La Reina.

MARSILLA. Toma, con eso
(_Dandole el lienzo ensangrentado_.)
correspondo a tu aficion:
entrega sin dilacion
a hombre de valor y seso
el escrito que te doy.                                  355
Salvete su diligencia.

ZULIMA.   iComo! ?Que riesgo?...

MARSILLA. A Valencia
tu esposo ha de llegar hoy;
y en llegando, tu y el y otros
a sedicioso punal                                       360
pereceis.

ZULIMA.   ?Que desleal
conspira contra nosotros?

MARSILLA. Mervan, tu padre supuesto.
Si tu colera no estalla,
mi labio el secreto calla,                              365
y el fin os llega funesto.

ZULIMA.   ?Como tal conjuracion
a ti!....

MARSILLA.          Frenetico ayer,
la puerta pude romper
de mi encierro: la prision                              370
recorro, oigo hablar, atiendo....
--Junta de aleves impia
era, Mervan presidia.--
Alli supe que volviendo
a este alcazar el Amir,                                 375
trataban de asesinarle.
Resuelvome a no dejarle
perfidamente morir,
y con roja tinta humana
y un pincel de mi cabello                               380
la trama en un lienzo sello,
y el modo de hacerla vana.
Poner al siguiente dia
pensaba el util aviso
en la cesta que el preciso                              385
sustento me conducia.
Venciome tenaz modorra,
mas fuerte que mi cuidado:
desperte maravillado,
fuera ya de la mazmorra.                                390
Junta pues tu guardia, pon
aqui un acero, y que venga
con todo el poder que tenga
contra ti la rebelion.

ZULIMA.   De a la rebelion castigo                                395
quien tema por su poder;
no yo, que al anochecer
huir pensaba contigo.
Poca gente, pero brava,
que al marchar nos protegiera,                          400
sumisa mi voz espera
escondida en la alcazaba.
Con ellos entre el rebato
del tumulto, partire;
con ellos negociare                                     405
que me venguen de un ingrato.
Teme la cuchilla airada
de Zaen, el bandolero;
tiembla, mas que de su acero,
de esta daga envenenada.                                410
iAy del que mi amor troco
en frenesi rencoroso!
iNunca espere ser dichoso
quien de celos me mato!

MARSILLA. iZulima!... iSenora !...                                415

(_Vase Zulima por la puerta del fondo, y cierra por dentro_.)



ESCENA V

OSMIN.--MARSILLA.

OSMIN                             Baste
de platica sin provecho.
Al Rey un favor has hecho:
acaba lo que empezaste.

MARSILLA. iComo! ?tu?....

OSMIN.                          El lienzo he leido
que al Rey dirigiste: alli                              420
le ofreces tu brazo.

MARSILLA.                       Si,
armas y riesgo le pido.

OSMIN.    Pues bien, dos tropas formadas
con los cautivos estan:
seras el un capitan,                                    425
el otro Jaime Celladas.

MARSILLA. iJaime esta aqui! Es mi paisano,
es mi amigo.

OSMIN.                Si hay combate,
asi tendra su rescate
cada cautivo en la mano.                                430
Con ardimiento lidiad.

MARSILLA. ?Quien, de libertad sediento,
no lidia con ardimiento
al grito de libertad!

OSMIN.    Cuanto a Zulima....

MARSILLA.                    Tambien                              435
Libre ha de ser.

OSMIN.                     No debiera;
pero llevesela fuera
de nuestro reino Zaen.



ESCENA VI


ADEL, SOLDADOS MOROS.--MARSILLA, OSMIN

ADEL.     Osmin, a palacio van
turbas llegando en tumulto,                             440
y Zaen, que estaba oculto,
sale aclamando a Mervan.
Zulima nos ha vendido.

OSMIN.    Ya no hay perdon que le alcance.

MARSILLA. Despues de correr el lance,                             445
se dispondra del vencido.
Cuando rueda la corona
entre la sangre y el fuego,
primero se triunfa, luego....

OSMIN.    Se castiga.

MARSILLA. Se perdona.                                             450

VOCES (_dentro_). iMuera el tirano!

MARSILLA.                                iMi espada!
iMi puesto!

OSMIN.                Ven, ven a el.
Guarda el torreon, Adel.

ADEL.     Ten tu acero. (_Dasele a Marsilla_.)

MARSILLA.               iArma anhelada!
iMi diestra te empuna ya!                               455
Ella al triunfo te encamina.
Rayo fue de Palestina,
rayo en Valencia sera.




ACTO SEGUNDO


Teruel.--Sala en casa de don Pedro Segura



ESCENA PRIMERA


DON PEDRO, entrando en su casa; MARGARITA, ISABEL y TERESA,
saliendo a recibirle


MARGARITA. iEsposo! (_Arrodillandose_.)

ISABEL.             iPadre! (_Arrodillandose_.)

TERESA.                     iSenor!

PEDRO.     iHija! iMargarita! Alzad.

ISABEL.    Dadme a besar vuestra mano.

MARGARITA. Dejame el suelo besar
que pisas.

TERESA (_a Margarita_). Vaya, senora,                             5
ya es vicio tanta humildad.

PEDRO.     Pedazos del corazon,
no es ese vuestro lugar.
Abrazadme. (_Levanta y abraza a las dos_.)

TERESA.               Asi me gusta.
Y a mi luego.

PEDRO.                 Ven aca,                                   10
fiel Teresa.

TERESA.                Fiel y franca,
tengo en ello vanidad.

PEDRO.     Ya he vuelto, por fin.

MARGARITA.                        Dios quiso
mis plegarias escuchar.

PEDRO.     Gustoso a Monzon parti,                                15
comisionado especial
para ofrecer a don Jaime
las tropas que alistara
nuestra villa de Teruel
en defensa de la paz,                                  20
que don Sancho y don Fernando
nos quieren arrebatar:
fue don Rodrigo de Azagra,
obsequioso y liberal,
acompanandome al ir,                                   25
y me acompana al tornar;
mas yo me acordaba siempre
de vosotras con afan.
Triste se quedo Isabel;
mas triste la encuentro.

TERESA.                           Ya.                             30

MARGARITA. iTeresa!

ISABEL.            iPadre!

PEDRO.                      Hija mia,
dime con sinceridad
lo que ha pasado en mi ausencia.

TERESA.    Poco tiene que contar.

MARGARITA. iTeresa!

TERESA.             Digo bien. ?Es                                35
por ventura novedad
que Isabel suspire, y vos (_a Margarita_)
receis, y ayuneis a pan
y agua, y os andeis curando
enfermos por caridad?                                  40
Es la vida que traeis,
lo menos, quince anos ha....

MARGARITA. Basta.

TERESA.           Y hace seis cumplidos
que no se ha visto asomar
en los labios de Isabel                                45
ni una sonrisa fugaz.

ISABEL (_aparte_). iAy, mi bien!

TERESA.                               En fin, senor,
del pobrecillo don Juan
Diego de Marsilla, nada
se sabe.

MARGARITA. Si no callais,                                         50
venid conmigo.

TERESA.                    Ir con vos
facil es; pero callar....

(_Vanse Margarita y Teresa. Don Pedro se quita la espada
y la pone sobre un bufete_.)



ESCENA II


DON PEDRO, ISABEL

PEDRO.     Mucho me aflige, Isabel,
tu pesadumbre tenaz;
pero, por desgracia, yo                                55
no la puedo remediar.
Esclavo de su palabra
es el varon principal;
tengo empenada la mia:
la debo desempenar.                                    60
En el honor de tu padre
no se vio mancha jamas:
juventud honrada pide
mas honrada ancianidad.

ISABEL.    No pretendo yo....

PEDRO.                       Por otra                             65
parte, parece que estan
de Dios ciertas cosas. Oye
un lance bien singular,
y di si no tiene traza
de caso providencial.                                  70

ISABEL.    A ver.

PEDRO.           En Teruel vivio
(no se si te acordaras)
un tal Roger de Lizana,
caballero catalan.                                     75

ISABEL.    ?El templario?

PEDRO.                   Si. Roger
paraba en Monzon. Alla
es voz que penas y culpas
de su libre mocedad
trajeronle una dolencia
de espiritu y corporal,                                80
que vino a dejarle casi
mudo, imbecil, incapaz.
Pacifico en su idiotez,
permitianle vagar
libre por el pueblo. Un dia,                           85
sobre una dificultad
en mi encargo y sobre como
se debiera de allanar,
don Rodrigo y yo soltamos
palabras de enemistad.                                 90
Marchose enojado, y yo
exclame al verle marchar:
"?Ha de ser este hombre dueno
de lo que yo quiero mas?
Si la muerte puede sola                                95
mi palabra desatar,
lleveme el Senor, y quede
Isabel en libertad."

ISABEL.    iOh padre!

PEDRO.               En esto, un empuje
tremendo a la puerta dan,                              100
se abre, y con punal en mano
entra....

ISABEL.             iVirgen del Pilar!
?Quien?

PEDRO.            Roger. Llegase a mi,
y en voz pronunciada mal,
"Uno (dijo) de los dos                                 105
la vida aqui dejara."

ISABEL.    Y ?que hicisteis?

PEDRO.                      Yo, pensando
que bien pudiera quizas
mi muerte impedir alguna
mayor infelicidad,                                     110
cruce los brazos, y quieto
espere el golpe mortal.

ISABEL.    iCielos! ?Y Roger?

PEDRO.                       Roger
parado al ver mi ademan,
en lugar de acometerme,                                115
se fue retirando atras,
mirandome de hito en hito,
llena de terror la faz.
Asio con entrambas manos
el arma por la mitad,                                  120
y senas distintas hizo
de querermela entregar.
Yo no le atendi, guardando
completa inmovilidad
como antes; y el, con los ojos                         125
fijos, y sin menear
los parpados, balbuciente
dijo: "Matadme, salvad
en el hueco de mi tumba
mi secreto criminal."                                  130

ISABEL.   iSu secreto!

PEDRO.                En fin, de estarse
tanto sin pestanear,
el, cuyos sentidos eran
la suma debilidad,
se trastorno, cayo; dio                                 135
la guarnicion del punal
en tierra, le fue la punta
al corazon a parar
al infeliz, y a mis plantas
rindio el aliento vital.                                140
Hui con espanto: Azagra,
viniendose a disculpar
conmigo, me hallo; le dije
que no pisaba el umbral
de aquella casa en mi vida;                             145
y el, provido y eficaz,
aviso al rey, y mando
el cadaver sepultar.--
Ya ves, hija: por no ir
yo contra tu voluntad,                                  150
por no cumplir mi palabra,
quise dejarme matar;
y Dios me guardo la vida:
su decreto celestial
es sin duda que esa boda                                155
se haga por fin ... --y se hara,
si en tres dias no parece
tu preferido galan.

ISABEL (_aparte_). iAy de el y de mi!



ESCENA III


TERESA.--DON PEDRO, ISABEL

TERESA.                    Senor,
acaba de preguntar                                     160
por vos don Martin, el padre
de don Diego.

ISABEL (_aparte_).    ?Si sabra?...

TERESA.    Como es enemigo vuestro,
le he dejado en el zaguan.

PEDRO.     A enemigo noble se abren                               165
las puertas de par en par.
Que llegue. (_Vase Teresa_.) Ve con tu
madre.

ISABEL (_aparte_). Ella a sus pies me vera
llorando, hasta que consiga
vencer su severidad. (_Vase_.)                         170



ESCENA IV


DON PEDRO

Desafiados quedamos
al tiempo de cabalgar
yo para Monzon: el duelo
llevar a cabo querra.
Bien.--Pero el ha padecido                             175
una larga enfermedad.
Si no tiene el brazo firme,
conmigo no lidiara.



ESCENA V


DON MARTIN.--DON PEDRO

MARTIN.   Don Pedro Segura, seais bien venido.

PEDRO.    Y vos, don Martin Garces de Marsilla,                   180
seais bien hallado: tomad una silla.

(_Sientase don Martin, mientras don Pedro va a tomar su
espada_.)

MARTIN.   Dejad vuestra espada.

PEDRO (_sentandose_).      Con pena he sabido
la grave dolencia que habeis padecido.

MARTIN.   Al fin me repuse del todo.
PEDRO.                               No se....

MARTIN.   Domingo Celladas....

PEDRO.                     iFuerte hombre es, a fe!               185

MARTIN.   Pues aun a la barra le gano el partido.

PEDRO.    Asi os quiero yo. Desde hoy, elegid
al duelo aplazado seguro lugar.

MARTIN.   Don Pedro, yo os tengo primero que hablar.

PEDRO.    Hablad en buen hora: ya escucho. Decid.                 190

MARTIN.   Causo nuestra rina....

PEDRO.                           La causa omitid:
    
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